El castillo de Haut-Koenigsbourg se encuentra a unos 45 Km al sudoeste de Estrasburgo, y es una de las excursiones típicas desde dicha ciudad capital de Alsacia.
Encaramado en las cumbres de los Vosgos, dentro de la Comuna de Orschwiller, Departamento de Bajo Rin, se recorta sobre el horizonte y es uno de los monumentos más reconocibles de Alsacia.
El castillo de Haut-Koenigsbourg, literalmente “Alto Koenigsbourg”, domina el paisaje como una silueta poderosa, y evoca desde lo alto siglos de conflictos, ambiciones políticas y transformaciones históricas en el noreste de Francia.
Historia del Castillo de Haut-Koenigsbourg
Los orígenes de esta imponente fortaleza se remontan al siglo XII. Su emplazamiento, a unos 757 metros de altitud sobre un espolón rocoso del monte Stophanberch, no fue casual: desde allí se controlaban los grandes ejes comerciales que unían el valle del Rin con las rutas que llevaban al sur de Europa.
Gracias a esa posición privilegiada, el castillo se convirtió muy pronto en una pieza estratégica de primer orden dentro del mosaico feudal medieval.
El “castillo del rey”
La primera construcción fue obra de la dinastía imperial de los Hohenstaufen, que utilizó la fortaleza como símbolo de su autoridad en la región. Ya en 1192, su relevancia era tal que recibió el apelativo de “castillo del rey”, reflejo de su estrecha vinculación con el poder imperial.
Con el paso de los siglos, la propiedad cambió repetidamente de manos, pasando por familias nobles como los duques de Lorena, los señores de Rathsamhausen y los de Hohenstein, en un contexto marcado por alianzas inestables y rivalidades constantes.
Durante el siglo XV, el castillo adquirió una fama menos honorable al servir de refugio a los llamados "chevaliers brigands", caballeros convertidos en salteadores que hostigaban aldeas y caravanas comerciales de la llanura alsaciana.
Esta etapa de violencia contribuyó a que la fortaleza fuera vista tanto como un baluarte defensivo, como un foco de inseguridad regional.
En 1462, un enfrentamiento entre las casas de Ribeaupierre y los Habsburgo provocó un incendio que causó graves daños en el recinto. Aunque fue reparado parcialmente, su declive se acentuó tras la Guerra de los Treinta Años: en 1633, tropas suecas lo saquearon y dejaron en ruinas.
A partir de entonces, el castillo quedó abandonado durante más de dos siglos, convertido en un vestigio romántico rodeado de leyendas locales y visitado por viajeros atraídos por su aura misteriosa.
De ruina medieval a símbolo imperial
El giro decisivo llegó a finales del siglo XIX. En 1889, la ciudad de Sélestat cedió las ruinas al emperador alemán Guillermo II, quien vio en el castillo una oportunidad para exaltar el pasado medieval germánico y afirmar la presencia del Imperio Alemán en Alsacia.
La restauración fue confiada al arquitecto Bodo Ebhardt, especialista en arquitectura medieval.
Ebhardt emprendió una reconstrucción ambiciosa, basada en documentos históricos, restos arqueológicos y comparaciones con otras fortalezas del Alto Rin. Su objetivo fue devolver al castillo el aspecto que habría tenido hacia el siglo XV, con murallas, torreones, puente levadizo y estancias interiores ricamente ambientadas.
No obstante, el proyecto incorporó también elementos idealizados, propios del gusto historicista de la época, lo que generó críticas entre algunos historiadores por su falta de rigor absoluto.
La restauración concluyó en 1908. El castillo reabrió como museo y pronto se convirtió en un referente cultural y turístico.
Un monumento vivo de Alsacia
Declarado monumento histórico en 1930, el Alto Koenigsbourg es hoy uno de los sitios más visitados de la región. Sus murallas ofrecen vistas panorámicas excepcionales sobre la llanura del Rin, los Vosgos e incluso, en días despejados, los Alpes.
En el interior, los visitantes pueden recorrer el gran salón, las viviendas señoriales y una notable colección de armas, armaduras y mobiliario que ilustra la vida cotidiana en una fortaleza medieval.
Más allá de su valor arquitectónico, el castillo se ha convertido en un símbolo de la compleja identidad alsaciana, marcada por la alternancia entre influencias francesas y germanas.
Su historia, hecha de destrucciones y renacimientos, resume de forma elocuente el destino de una región situada durante siglos en la encrucijada de Europa.
Cronología de pertenencia histórica de Alsacia.
Antigüedad (hasta siglo V)
--Siglos I a. C. – V d. C.
Alsacia forma parte del Imperio Romano, integrada en la provincia de Germania Superior. Se romaniza intensamente (ciudades, caminos, viticultura, etc.).
Alta Edad Media (siglos V–X)
--Siglos V–VIII: Tras la caída de Roma, pasa a manos de pueblos germánicos, especialmente los alamanes y luego los francos.
--Siglo IX: Alsacia queda incluida en el Imperio Carolingio.
--843 – Tratado de Verdún - Queda dentro de Lotaringia, y poco después en la llamada "Francia Oriental", embrión de Alemania.
Edad Media plena y tardía (siglos X–XVII)
Alsacia pertenece al Sacro Imperio Romano Germánico, y queda fragmentada en ciudades libres (como Estrasburgo), principados y señoríos. Cultural y lingüísticamente era germánica.
Edad Moderna (siglo XVII–XVIII)
--1648 - Tratados de Westfalia - Gran parte de Alsacia pasa al Reino de Francia.
--1681 - Estrasburgo también es anexada por Francia.
--Siglo XVIII - Alsacia queda plenamente integrada en Francia, aunque conserva particularidades locales.
Siglo XIX
--1871 – Guerra franco-prusiana, perdida por Francia - Alsacia es anexada al Imperio alemán, junto con Lorena. Forma parte del Reich como territorio imperial (Reichsland Elsaß-Lothringen).
Siglo XX
A fines de 1918 las Potencias Centrales (Imperio Alemán, Imperio Austro-Húngaro, Imperio Otomano y Reino de Bulgaria) pierden la Primera Guerra Mundial frente a los Aliados (Francia, Imperio Británico, Imperio Ruso, Reino de Italia, Estados Unidos y Luxemburgo).
--1919 – Tratado de Versalles - Alsacia vuelve a Francia.
--1940–1945 (Segunda Guerra Mundial) - Alsacia es anexada de facto por la Alemania nazi.
--1945 - Tras la derrota del Eje (Alemania, Italia y Japón) en la Segunda Guerra Mundial, Alsacia regresa definitivamente a Francia tras la liberación aliada.
Época contemporánea.
Desde 1945 hasta hoy, Alsacia es una región histórica de Francia, actualmente integrada en la región administrativa "Gran Este". Mantiene rasgos jurídicos y culturales propios (derecho local alsaciano-moselano y bilingüismo parcial).
En Francia, ciertas regiones se denominan "históricas" porque corresponden a antiguas provincias, ducados o condados del reino francés o regiones galorromanas que han mantenido una fuerte identidad cultural, lingüística, arquitectónica y geográfica distintiva a lo largo de los siglos, independientemente de la actual organización administrativa. Estas entidades, como Bretaña, Normandía o Alsacia, poseen una herencia propia que perdura más allá de las divisiones administrativas modernas.
Resumen rápido de los cambios de pertenencia de Alsacia:
Romana → Germánica → Francesa → Alemana → Francesa → Alemana → Francesa.
Siempre fue una región fronteriza clave entre el mundo latino y germánico, con identidad histórica compleja.
Tour "Best of Alsace".
El Castillo de Haut-Koenigsbourg fue la primera parada de una excursión de día completo, partiendo desde Estrasburgo. Las siguientes paradas fueron los pueblos de Riquewihr y Kayserberg, y finalmente la ciudad de Colmar (la segunda más importante de Alsacia después de Estrasburgo); regresando a nuestro hotel de Estrasburgo al anochecer.
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